¿Cómo afectará a la economía peruana la guerra entre Irán, Israel y EE.UU.?
- Valeria Cutipa

- 23 jun 2025
- 2 min de lectura
El reciente conflicto bélico entre Irán, Israel y Estados Unidos ha generado una nueva ola de incertidumbre global que ya se refleja en los mercados internacionales. Las tensiones en Medio Oriente han elevado los precios del petróleo, un factor crítico para economías importadoras como la peruana, que podría enfrentar presiones inflacionarias.

Según especialistas en regulación financiera, el alza del crudo impactará directamente en los costos del transporte y la energía, afectando no solo a las familias, sino también a sectores productivos clave como el agro y la minería. Esta situación podría ralentizar la recuperación económica que el país venía mostrando tras un 2024 marcado por la recesión.
Durante una conferencia de prensa, tras la presentación del último Reporte de Inflación del país, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, fue claro al advertir el riesgo que representa este conflicto para el Perú.
“El riesgo es que el precio del petróleo subiera mucho, si comienza a hacer (atacado) el Ormuz, porque por el Ormuz pasa la mayor parte de petróleo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Dubai. Casi el 28% del comercio mundial del petróleo pasa por ahí. Con cualquier interrupción, sí podría afectarse el precio del petróleo”, señaló.
Por otro lado, el enfrentamiento también podría provocar una salida de capitales de los mercados emergentes, como el peruano. En contextos de alta incertidumbre, los inversionistas suelen refugiarse en activos considerados seguros, lo que presionaría el tipo de cambio y encarecería el financiamiento externo. Una subida del dólar, en paralelo al alza de los combustibles, afectaría aún más el bolsillo de los hogares peruanos.

Finalmente, otro foco de preocupación es la posible interrupción de rutas logísticas y el encarecimiento del comercio internacional. Si el conflicto escala y compromete puntos clave como el estrecho de Ormuz, aumentarán los costos de transporte marítimo a nivel global. Esto podría encarecer las importaciones peruanas y restar competitividad a nuestras exportaciones, sobre todo las no tradicionales, justo cuando el país necesita dinamizar su sector externo.
Además, la inestabilidad geopolítica global podría frenar las decisiones de inversión en infraestructura, minería y energía, sectores que requieren visión de largo plazo y un entorno internacional predecible. Si bien aún no se han anunciado cancelaciones o suspensiones de grandes proyectos, los analistas advierten que un agravamiento del conflicto podría hacer que muchas empresas adopten una postura más conservadora durante el segundo semestre del año.
En el plano político, este contexto pone a prueba la capacidad de respuesta del gobierno peruano y las autoridades económicas. Será fundamental que el Ejecutivo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el BCR actúen de forma coordinada para contener los efectos inflacionarios y mantener la confianza de los agentes económicos. La transparencia en la comunicación y la implementación oportuna de medidas de estabilización serán claves para evitar un efecto dominó en la economía real.




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