Bolivia: Escasez de combustible detona protestas
- Abigail Anticona

- 26 may 2025
- 3 min de lectura
Bolivia atraviesa una grave crisis de escasez de diésel y gasolina que mantiene paralizada su economía.

La falta de dólares que arrastra Bolivia desde hace dos años ha comenzado a golpear con más fuerza al país. El sector productivo, que depende en gran medida de insumos y maquinaria importada, se ve paralizado por la escasez de divisas.
En marzo, el gobierno reconoció que no pudo importar la totalidad del combustible necesario, lo que agravó aún más la crisis. La empresa estatal Yacimiento Petrolífero Fiscal Boliviano (YPFB), encargada de importar casi el 90% del diésel y más de la mitad de la gasolina que se consume en Bolivia, enfrenta serias dificultades. Ambos combustibles son vendidos en el mercado interno, superan el 50%, lo que presiona más en las finanzas públicas.
El combustible se ha convertido en un recurso escaso y vital, generando un efecto en toda la economía: desde la producción de alimentos hasta el transporte de mercancías. Esto, a su vez, ha impulsado el alza en los precios de productos básicos y agudizado el malestar social.

El miércoles 21 de mayo, comerciantes y transportistas se volcaron a las calles en medio de un clima de tensión creciente. A tan solo unos meses de las elecciones presidenciales, las movilizaciones adquieren un tono cada vez más desafiante. En La Paz, cientos de comerciantes cerraron sus puestos y marcharon por el centro de la ciudad exigiendo respuestas inmediatas del presidente Luis Arce. “¡Arce... el pueblo tiene hambre!” y “¡Arce incapaz, ¿por qué no te vas?!”, protestaban al ritmo de ollas vacías.
“Lo poco que le queda en la silla presidencial al gobierno que haga algo, estamos en sus manos”, declaró a la agencia AP, Mercedes Quisbert, vocera de un gremio de comerciantes dedicados a la venta de ropa, alimentos y otros productos de primera necesidad.
La imagen del presidente Luis Arce se ha visto fuertemente afectada. Las protestas constantes y la crisis económica lo llevaron a renunciar a su intento de reelección. Mientras tanto, su modelo económico estatista es blanco de críticas por parte de la oposición, que ya ha iniciado sus campañas de cara a los comicios del 17 de agosto.

El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, responsabilizó al estancamiento legislativo por la falta de liquidez, señalando que hay más de nueve créditos sin aprobar en la Asamblea. Sostiene que su aprobación permitiría al Estado obtener recursos frescos que, convertidos en bolivianos, ayudarían a aliviar la escasez de divisas.
Mientras tanto, en Santa Cruz, una de las regiones más activas del país, una asociación de transportistas inició un paro exigiendo mejores tarifas o pagos en dólares. Desde YPFB minimizaron la protesta y aseguraron que solo un 10% de las empresas del sector pidió ajustes.
En La Paz, el transporte público amenazó con bloquear los accesos al Palacio de Gobierno si no se restablece el suministro de combustible. En Sucre, ciudadanos y conductores salieron a las calles con ollas vacías, pidiendo medidas urgentes para frenar el alza de los precios.
La escasez de combustible se ha convertido en el reflejo más visible de una crisis económica que sigue profundizándose, justo cuando el país se prepara para unas elecciones cargadas de incertidumbre.





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