Milei y la economía argentina: ¿estabilización o ajuste sin salida?
- Karol Surco

- 26 may 2025
- 3 min de lectura
Tras la gestión del presidente Javier Milei, la economía argentina vive un proceso de cambio drástico que divide aguas entre analistas, empresarios y trabajadores. Con medidas de shock orientadas al ajuste fiscal y la eliminación de distorsiones macroeconómicas, el gobierno ha logrado algunos objetivos claves, pero a un costo social significativo.

Una de las banderas del gobierno libertario ha sido combatir la inflación. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) bajó del 25,5% mensual en diciembre de 2023 al 8,8% en abril de 2025, según datos del INDEC. El gobierno celebra esta desaceleración como prueba del éxito de su programa económico.
Sin embargo, la inflación interanual sigue altísima: 289,4%, reflejo del arrastre de aumentos previos y del impacto del sinceramiento de precios relativos. Además, los alimentos y servicios públicos han sido los rubros más afectados por la quita de subsidios.
“Estamos destruyendo la inflación sin emitir un solo peso”, aseguró el presidente Milei en una reciente cadena nacional.
Déficit fiscal: superávit con recorte inédito del gasto
Argentina logró en el primer trimestre de 2025 un superávit fiscal primario del 0,2% del PBI, algo que no ocurría desde 2008. Esto fue posible gracias a un drástico ajuste fiscal: se redujo el gasto público en un 35% interanual real, incluyendo recortes en jubilaciones, transferencias a provincias, subsidios y obra pública.
Según el Ministerio de Economía, la poda del gasto fue acompañada por un aumento en la recaudación por retenciones y el impuesto PAIS, impulsado por el alza del dólar oficial.
Pero el ajuste fiscal también se tradujo en parálisis de la obra pública, despidos en el sector estatal, y caída de ingresos reales. La UCA estimó que la pobreza alcanzó el 55% de la población en abril de 2025, el nivel más alto desde la crisis de 2001.
PBI y empleo: recesión profunda y aumento del desempleo
La economía se contrajo un 5,3% interanual en marzo de 2025, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), y algunos sectores como la construcción y el comercio minorista muestran caídas superiores al 20%.
El desempleo subió al 8,7% en el primer trimestre, y se estima que más de 200.000 empleos formales se perdieron desde diciembre, en particular en sectores públicos, pymes y construcción.
Además, las ventas minoristas acumulan una caída del 22% en lo que va del año, según la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), y el consumo masivo está en su peor nivel desde 2002.
Dólar, reservas y cepo
El gobierno ha logrado una relativa calma cambiaria, con el dólar blue oscilando entre 1.050 y 1.100 pesos en mayo, tras haber superado los 1.250 en enero. Las reservas brutas del Banco Central crecieron en más de USD 6.000 millones, alcanzando los USD 29.000 millones, en parte gracias al superávit comercial y al cepo a las importaciones.
No obstante, sigue vigente un férreo control de cambios, y el “dólar libre” aún no ha sido implementado como prometía Milei en campaña. El ministro de Economía Luis Caputo insiste en que se avanza hacia una “liberación ordenada”, pero sin fecha concreta.
El FMI ha respaldado el rumbo económico argentino, destacando el “progreso fiscal” y el “compromiso con la estabilización”. En abril, el organismo aprobó un nuevo desembolso de USD 800 millones.
En contraste, sindicatos, movimientos sociales y gobernadores provinciales denuncian el impacto del ajuste en los sectores más vulnerables. El país ha vivido 12 protestas masivas en los últimos 90 días, lideradas por organizaciones sindicales y piqueteras.





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